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Lancha Rosivir

Sirenas - Imagno Estudio
Joaquina y Catalina Sirenas
23 octubre, 2018
Jessica - Imagno Estudio
Jessica
25 octubre, 2018
 

El proyecto de documentar el bautizo de la lancha Rosivir fue simplemente maravilloso y muy enriquecedor para nuestro trabajo como fotógrafos.

La propuesta de unos amigos a quienes tuvimos el honor de conocer meses antes cuando les hicimos las fotos de su boda, nos hizo recordar nuestro tiempo de reporteros gráficos pateando calle, de manera freelancer así como trabajando en diferentes periódicos, revistas e instituciones en nuestro estado Nueva Esparta.

Ahora sin la presión de llegar apurados a descargar el material para ser publicado en el periódico, y el corre y corre que significa trabajar para medios donde la publicación del material es inmediata. Nos tomamos nuestro tiempo necesario en la selección de las imágenes que contarían la historia de este bonito trabajo.

La ardua labor de los pescadores y los carpinteros de ribera para botar al mar esta imponente embarcación pesquera, en la playa de Robledal, en la península de Macanao, de nuestra hermosa isla de Margarita nos regaló momentos de tensión, a la vez que nos dejaba una experiencia inolvidable.

Llegamos tempranito y apenas comenzaban a arrastrar el bote con una enorme guaya sobre troncos aceitados por los que se deslizaba la quilla del barco, era una danza sincronizada donde cada quien hacia su parte y todos debían estar atentos pues llevar a cabo esta empresa tenía grandes riesgos por las proporciones y la magnitud de lo que se hacía.

Un día mágico para hacer fotos, una mañana de cielo azul, aguas cristalinas y sol radiante.

 

Después de casi 3 horas la lancha apenas comenzaba a besar las olas, el momento de mayor tensión llegó cuando aún en la orilla, los pescadores deben seguir colocando los palos debajo de la embarcación para que ésta continúe hacia mar adentro sin quedar encallada en la arena, por lo que deben sumergirse y sostenerlos en su lugar mientras la punta del barco va pasando sobre ella para que no floten y la quilla de la embarcación pueda chocar con la arena.

Está parte fue en extremo peligrosa y llena de adrenalina por todo el vaivén de la lancha durante esté pequeño y extenuante periodo. Pero como después de la tormenta llega la calma, al conseguir la profundidad necesaria para flotar por sí misma la historia fue otra.

El brindis y las sonrisas flotaban en el aire. Un mar hermoso como nuestro mar caribe, y una botella de champagne sirvió para bautizar a Rosivir.

Un día mágico para hacer fotos, una mañana de cielo azul, aguas cristalinas y sol radiante inundaba de color nuestras retinas. Terminamos enamorados de estas fotos tanto como nuestros amigos Rosa y Jesús.

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